La obtención de este tipo de energía por digestión anaeróbica es un proceso biológico, que en ausencia de oxígeno transforma la sustancia orgánica en biogás, una mezcla constituida principalmente por metano y dióxido de carbono. Por medio de este proceso y partiendo de la materia orgánica, se consigue energía renovable en forma de gas combustible con un elevado poder calorífico.
En este proceso de transformación actúan distintos grupos de microorganismos: la interacción de varias cepas bacterianas obliga a un compromiso entre las distintas exigencias de crecimiento y desarrollo, por lo tanto el ambiente de reacción, ubicado en un fermentador anaeróbico, debe de tener un ph alrededor de 7-7,5 y una temperatura de 35º C si se opera con bacterias mesófilas y de 55º C si se usan bacterias termófilas. Por ejemplo; los digestores diseñados y construidos por la empresa alemana LIPP, por medio de un sistema de montaje patentado, permiten reducir al máximo los tiempos necesarios a la fermentación gracias a su mayor desarrollo vertical, su sistema integrado de mezcla y almacenamiento del biogás, y de un sistema de calefacción exterior.
Imagen: Biodigestores en una planta de biogás.
La transformación del biogás en energía aprovechable se lleva a cabo con elevada eficiencia por medio de centrales de cogeneración para la producción combinada de energía eléctrica para el autoconsumo de la explotación, industria o la exportación a la red eléctrica pública, y de energía térmica.
Algunos de los substratos orgánicos que pueden ser utilizados para la producción de biogás son:
- Deyecciones animales como cerdos, vacas y aves.
- Residuos de la agricultura como paja, peladuras, hojas, etc.
- Residuos orgánicos de la industria agroalimentaria como suero, residuos vegetales, levaduras, lodos y efluentes de cerveceras y destilerías.
- Residuos orgánicos de los mataderos.
- Lodos de EDAR.
- Cultivos energéticos, específicamente sembrados y producidos para este fin.
