En España ya hay en marcha varios proyectos que aprovechan esta energía renovable. Se trata de los proyectos promovidos por la empresa IBERDROLA en Santoña y por el EVE en Mutriku . Asimismo, también en Galicia se están desarrollando algunos proyectos con tecnología de columna de agua oscilante, que pronto se desarrollarán. Como se puede ver, en España se están desarrollando actuaciones importantes en la materia, debido fundamentalmente a la situación geográfica que tiene, con un recurso potencial bastante importante.
La energía de las corrientes marinas es equivalente a la energía eólica, pero en esta ocasión el fluido de trabajo es diferente puesto que este es el agua. Para este tipo de tecnología, en España hay lugares donde hay posibilidades de instalar alguna central.
CONCEPTO Y CLASIFICACIÓN
La “energía marina u oceánica” es aquella energía renovable que se produce como consecuencia del aprovechamiento de los diferentes recursos energéticos marinos: mareas, olas, corrientes y gradientes.
El océano presenta como características generales medias, un área de algo más de 361 millones de kilómetros cuadrados (ocupando el 71% de la superficie de la Tierra), un volumen de 1.370 millones de kilómetros cúbicos (con el 97% del agua sobre la superficie de la Tierra), una salinidad media de 34,482‰, una profundidad media de 3.800 metros, y una temperatura media de 3,9 ºC.
Las principales fuentes a partir de las cuales se realiza el aprovechamiento de los recursos marinos para la generación de energía eléctrica son dos, el Sol y la energía de rotación de la Tierra, aunque no son los únicos, ya que como se ha comentado anteriormente, existe también una energía derivada del flujo térmico y de la tectónica de las placas, que aunque poseen menor importancia, también hay que comentarlas.
La principal fuente de energía marina es el sol, su radiación atraviesa la atmósfera y calienta el agua de los mares y océanos de diferente forma, y de los continentes, que emiten una radiación infrarroja que es la que hace que se produzca también de desigual manera un calentamiento de la atmósfera terrestre, lo que provoca diferencias de densidad que desembocan en corrientes de convección verticales.
El desplazamiento de estas corrientes de convección se generan gracias a la existencia de unos fenómenos conocidos con el nombre de “vientos”. Estos vientos perturban la superficie del mar por las oscilaciones de presión, y la energía cinética de los mismos se trasladan a una energía cinética y potencial del mar en forma de movimiento oscilatorio que se conoce con el nombre de “oleaje”.

Dicha transferencia de energía depende del tiempo de la misma, de la velocidad de los vientos y de la superficie del mar que es afectada por los mismos.
Por lo que respecta a la formación de las mareas, las fuerzas de la Luna y del Sol son determinantes, aunque habitualmente se diga que quien interviene de manera más activa sea la primera (en orden de magnitud dos veces superior al Sol), ya que aunque tiene una masa 27 millones de veces inferior a la del Sol, se encuentra también 400.000 veces más cerca, y por tanto su efecto es mayor que el del Sol. Se producen de manera periódica fenómenos de “pleamar” y “bajamar”, alrededor de dos veces por día, es decir, cuatro mareas de diferente nivel todos los días. La diferencia entre la pleamar y la bajamar, es lo que se conoce con el nombre de “amplitud de marea”, que será mayor o menor en función de la posición de los astros con respecto a la Tierra. Cuando se alinea el Sol, la Luna y la Tierra, el efecto gravitatorio de los astros sobre el planeta se adicionan, y por tanto es cuando la amplitud de las mareas es mayor, conociéndose a éstas con el nombre de “primavera o equinocciales”. Cuando no se encuentran alineados y sí formando un ángulo recto con la Tierra, las fuerzas de gravitación se oponen y la amplitud de las mareas es la menor posible, conociéndose estas mareas con el nombre de “muertas o de cuadratura”. En el resto de las fases lunares, la amplitud de las mareas es intermedia.
Una vez que se han comentado las principales fuentes generadoras de la energía marina, se pasa a clasificar los diferentes recursos energéticos disponibles. La energía de las olas, undimotriz, oleomotriz o maremotriz, tal y como se ha comentado anteriormente, es producida como consecuencia de la generación del viento en océano abierto. El principal inconveniente de esta energía renovable es que el recurso eólico no es constante, por lo que es complicado determinar un potencial undimotriz en una zona determinada. Países como Gran Bretaña, Estados Unidos, Suecia o Finlandia, están investigando mucho en esta energía renovable con programas muy ambiciosos, para desarrollar aplicaciones comerciales con gran eficiencia.
La energía de las mareas o mareomotriz, tiene lugar como consecuencia del aprovechamiento energético de la diferencia de cotas que se produce en un lugar adecuado entre la pleamar y la bajamar, similar a lo que tiene lugar en una central hidroeléctrica.

Los principales inconvenientes son la localización de lugares donde se produzca una diferencia de cotas lo suficientemente grande como para que la construcción de una instalación de este tipo sea rentable, así como la determinación del potencial existente que varía notablemente entre distintos lugares.
La energía de las corrientes marinas se obtiene como consecuencia del aprovechamiento cinético del agua de zonas profundas. Se genera como consecuencia también de la acción del viento sobre la masa de agua, y que disminuye en intensidad según se aumenta la profundidad.
Los gradientes térmicos existentes en los océanos y en los mares entre zonas superficiales y profundas, son también susceptibles de aprovechamiento energético. La energía producida empleando este recurso se conoce con el nombre de “energía termomarina, termomotriz, maremotérmica o energía térmica oceánica”.
Finalmente, los gradientes salinos también se pueden aprovechar, sobre todo en aquellos lugares donde desembocan los grandes ríos continentales.